jueves, 10 de octubre de 2019

Teología de la Liberación VS Teología del Pueblo Y el sínodo ¿Que?

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Se esta desarrollando en la ciudad del Vaticano la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica; que tiene como lema: "Nuevos Caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral".

Esta reunión de obispos, religiosos, laicos e indígenas, que viven y trabajan en la zona amazónica, busca dar respuesta a las diferentes realidades con las que se enfrentan diariamente: la explotación de los recursos naturales, el narcotrafico, la migración de los pueblos ancestrales, el abandono por parte del estado, la carencia de agentes de pastoral que anuncie y acompañen a los pueblos, son algunos de entre los muchos factores que se están estudiando y recogiendo en dicha asamblea.

Este sínodo a generado una fuerte bipolarización dentro de la iglesia, por una parte están los que apoyan el sínodo y por otra aquellos que lo ven como un riesgo a la tradición, al magisterio y a la doctrina de la iglesia. Esta bipolarización tiene un génesis, que podríamos llamar también ancestral, que surgen en la época de los años 70, 80 y parte de los 90 con la llamada Teología de la Liberación.

Quisiera que partiéramos entonces de ese antecedente para explicar un poco porque esta bipolarización de este sínodo panamazonico.

TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN 

La teología de la liberación es una corriente teológica que nació por los años de 1968 justamente cuando se celebraba en medellin la asamblea general del episcopado latinoamericano; en dicha asamblea se resalto la importancia de hacer una opción preferencial por los pobres y marginados.

"La teología de la liberación es una corriente teológica cristiana integrada por varias vertientes católicas y protestantes, nacida en América Latina tras la aparición de las Comunidades Eclesiales de Base, el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (Colombia, 1968), que se caracteriza por considerar que el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres y por recurrir a las ciencias humanas y sociales para definir las formas en que debe realizarse aquella opción."definición de la teología de la liberación

Hasta aquí, no existía ningún tipo de riesgo, sin embargo con el transcurrir de los años, el desarrollo de las idelogias comenzó a apoderarse de dicha teología convirtiéndola en un referente no solamente pastoral sino también político, económico y cultural. De esta manera lo que empezó, con un firme propósito de apoyar y ayudar a los pobres, termino convirtiéndose en una ideología socialista, tendecialmente marxista y que buscaba desacralizar lo sagrado para darle entrada a cualquier tipo de ideologías.

La moral cristiana, la moral antropológica, fue desapareciendo y en cambio comenzaron a hablarse de supuestos derechos: es verdad que el hombre tiene derecho al libre desarrollo de su personalidad, de su cultura, de sus gustos, pero ¿cuando estos falsos derechos, buscan favorecer las corrientes ideológicas de otros, en que se convierte el hombre?.

La teología de la liberación comenzó a mostrar su verdadero rostro, una acción concreta de partidos socialistas que pretendían, por medio del evangelio, someter al pueblo a primitivos proyectos, manteniendolos en la pobreza, en la exclusión y de esta manera poder dominar sus espíritus, sus conciencias y sus tradiciones; y al mismo tiempo poder cumplir con su agenda ideológica socialista.

La iglesia, comenzó a ver con preocupación el desarrollo de esta corriente teologica, al punto de que se presentaron algunos episodios que marcarian profundamente la historia de la iglesia latinoamericana como es el caso del Sacerdote Nicaraguense Ernesto Cardenal.

Resultado de imagen para papa juan pablo ii regaña ernesto cardenal"Ernesto Cardenal, junto con otros sacerdotes como su hermano Fernando, Miguel D’Escoto y Edgard Parrales, fueron suspendidos a divinis en 1984 por hacer política partidaria, algo incompatible con el ministerio sacerdotal tal como establece el Código de Derecho Canónico.

El nicaragüense colaboró activamente con la revolución del Frente Sandinista de Liberación Nacional que acabó con la dictadura de Anastasio Somoza. Fue nombrado ministro de Cultura el mismo día que los sandinistas vencieron, el 19 de julio de 1979. Ocupó este cargo hasta 1987.

Cardenal fue reprendido públicamente por San Juan Pablo II cuando este visitó Nicaragua en 1983, un año antes de ser suspendido. En la foto que pasó a la historia, se ve al Papa polaco serio ante el nicaragüense en posición de genuflexión y sonriente.

Este y muchos otros episodios que, marcarían la historia de la iglesia latinoamericana, permiten vislumbrar el riesgo que esta corriente traía al proceso pastoral de nuestros pueblos.

TEOLOGÍA DEL PUEBLO

La teología del pueblo nace simultáneamente con la teología de la liberación, algunos tienden a clasificarla como una rama de la teología de la liberación, pero esta afirmación es teologicamente incorrecta ya que la teología del pueblo tienen una tendencia altamente pastoralista y no política.

La teología del pueblo nace en argentina, con uno de sus mayores expositores el padre Jesuita Juan Carlos Scannone, es una teología marcada profundamente por el deseo de acompañar pastoral y evangelicamente a los pueblos, aterrizando al lenguaje vulgar el lenguaje teologico, doctrial y biblico.

Esta corriente teológica moviliza a sus agentes a tener coherencia de vida y coherencia en su predica, es una teologia popular, es decir, bebe de la experiencia de la fe popular y la convirte en principios fundantes del peregrinar de nuestros pueblos.

Esta corriente nace con la iglesia, nace apoyada y acompañada por los pastores, obispos y sacerdotes, que comienzan a beber de la fuente de esta teología y hacerla practica en sus diario vivir y en la accion concreta de sus comunidades. Tanto es así que actualmente tenemos el ejemplo vivo de un Papa que interpreta dicha teologia como es el caso del Papa Francisco.

El Papa Francisco es uno de los mayores representantes de la telogia del pueblo, en su forma de actuar, predicar y compartir con las realidades de las personas, de su opción preferencial por los mas pobres y marginados. Él hace vida su experiencia de encuentro con el Señor Jesús y lo transmite desde un lenguaje común y entendible a todas las razas.

Y EL SÍNODO ¿QUE?

Después de hacer la aclaración de estas dos corrientes teológicas, demos respuesta ahora a nuestra cuestión de inicio: la bipolarizacion en el sínodo.

Esta división interna tiene como antecedente esas dos grandes corrientes teológicas y podriamos afirmar que hasta una tercera que es la teología Tradicionalista, esa que pretende vivir antes del concilio.

Algunos afirman que este sínodo abre las puertas a la desacralizacion de lo sagrado, que utiliza a los indígenas para fines ecologista netamente y salva guardar la tierra evitando el desarrollo de los pueblos (Teólogos tradicionalistas)

Otros en cambio pretenden utilizar este sínodo para implantar cambios en la liturgia, en los sacramentos, en la doctrina, en la tradición de la iglesia, pretender permear con ideologías ajenas al evangelio, la vida pastoral de los pueblos. (Teólogos de la teología de la liberación)

Por ultimo, están aquellos que buscan proyectar acciones concretas pastorales para acompañar la promoción integral de los pueblos, del hombre y su ecosistema. buscan llevar el evangelio, respetando el desarrollo cultural de los pueblos indígenas, promover acciones de proyección social, económico y cultural en los distintos ámbitos.

Estas son las tres grandes corrientes que podemos encontrar debatiendo en este sínodo que reúne y convoca a toda la iglesia universal. ¿cual es su postura frente a esto?

EN CRISTO JESÚS Y SANTA MARÍA
Hno. Juan Pablo de la Cruz.
Ermitaño
Vicariato Apostólico de Mitu


sábado, 21 de abril de 2018

Ante un mundo violento, la respuesta es la oración.

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(imagen de dos sacerdotes en Venezuela)

La vida del ermitaño es una entrega y una inmolación de amor por todo el mundo, eso todos lo tenemos claro. Sin embargo cuando el mundo se agita con vientos de guerra, muerte y destrucción nuestra misión reclama una gota de mayor entrega y dedicación en especial por aquellos que se ven implicados. 

Son muchos los agentes de pastoral que se ven beneficiados de manera directa e indirecta por nuestra humilde plegaria, son muchos los que reciben consuelo y son aparados por la providencia divina gracias a la intercesión de la oración del ermitaño. 

Nuestra misión, ante el mundo violento, es la de acrecentar cada día mas nuestra oración, orar con el corazón para que en el mundo se pueda conquistar la paz, para que el hombre despierte del sueño en el que esta sumergido, del egoísmo y de el deseo de poder que lo único que hace es enfermarlo y levantarlo con odio y coraje contra su hermano. 

Puedo escuchar con tristeza en mi corazón la pregunta que Dios dirigía a Cain: "Donde esta tu hermano" y corroborar por medio de las noticias diariamente que mi hermano se desangra, que mi hermano esta muriendo, que mi hermano huye, que mi hermano sufre, que mi hermano lo estoy dejando solo con mi indiferencia. Basta ya de tanto silencio cómplice! que nuestra oración se levante con constancia y fuerza para pedirle al príncipe de la paz que venga su reino de amor, que envié la tan anhelante paz y que nos lleve a esos pastos y praderas donde solo reina el amor. 

Hoy mi clamor es PAZ que la Paz reine en nuestra vida y podamos ser instrumentos de paz en medio de un mundo que vive en el conflicto. 

En Cristo Jesús y Santa Maria
Hno. W.A.C.R. 
Ermitaño 

domingo, 26 de febrero de 2017

BIENVENIDO A DESIERTO EN LA CIUDAD

Querido amigo que alegría poder saludarte en este día:

 Estamos insertados en un mundo tecnológico y virtual que nos esta exigiendo cada día dar mas y mas de la novedad del evangelio. Por tal motivo he decidido crear este espacio en donde poder compartirte la experiencia de un ermitaño urbano que no tiene nada mas que sus propios defectos puestos de cara al Señor pero que seguramente desde su nada y pequeñez puede iluminar tu vida para optar y seguir mas radicalmente a aquel que nos ama hasta el extremo.

Por eso quiero que te sientes tranquilo y que disfrutes cada momento que iremos compartiendo, en primer lugar la oración porque desde ya quiero que sepas que estaré rezando por ti y por tus necesidades, en segundo lugar las reflexiones humildes y sencillas que pueda ir aportando a este espacio que te repito no es mio sino del buen Dios que con su infinito amor quiere demostrarle al mundo lo mucho que nos ama.

Este sera un espacio en donde los juzgamientos o los razonamientos ideológicos tienen que ser iluminados desde el amor y la misericordia de Dios pues: ¿Quienes somos nosotros para juzgar al otro? ¿acaso tu que estas leyendo estas lineas no eres pecador también?

Yo quiero contarte que muchas veces he caído en los pecados mas miserables que puedan existir, el miedo, la soledad, la fatiga y muchas otras cosas mas me han llevado a cometer crímenes contra la gracia de Dios que quiere actuar en mi... muchas veces me pregunto: ¿Porque el Señor no escoge a alguien mas preparado, mas santo, mas bueno, menos imperfecto? y créeme la respuesta no tarda en llegar: Porque es precisamente por tu pecado y tu miseria que yo te he llamado!!!

Y es que querido lector es precisamente ese el primer requisito para que Dios fije su mirada en ti... QUE ERES UN PECADOR.

Por tal motivo este espacio no pretende nunca ser juez de tus comportamientos y de tus conductas, mucho menos busca ser una guillotina que te corte las alas de libertad que el mismo Señor en su infinito amor te ha regalado. No! por el contrario aquí quiero enamorarte de Jesús del amor de tu vida, del fundamento de la felicidad, de la mayor paz posible que se puede encontrar en medio de este caos en el que vivimos... Si! amigo lector existe un refugio donde puedes amar, donde puedes desplegar tu identidad, donde puedes lavar tus vestidos manchados por el pecado, donde puedes sonreír, donde puedes experimentar la verdadera libertad y ese lugar tiene un nombre y se llama JESÚS.

No me queda mas que darte la bienvenida a este lugar a este espacio en donde no seré yo quien hable a tu corazón sera Él, el mismo quien nos conduce a ti y a mi al desierto de nuestra alma para moldear y sanar nuestra vida.

Alabados sean Jesús y María
En Cristo Jesús y Santa María 
Hno. W.A.C.R.
Ermitaño

jueves, 19 de enero de 2017

Vida de San Antonio Decimo Capitulo

PERSEVERANCIA Y VIGILANCIA

"Con estos pensamientos cada uno debe convencerse que
no hay que descuidarse sino considerar que se es servidor del Señor y atado al
servicio de su Maestro. Pero un sirviente no se va atrever a decir: "Ya
que trabajé ayer, no voy a trabajar hoy". Tampoco se va a poner a calcular
el tiempo que se ya ha servido y a descansar durante los día que le quedan por
delante; no, día tras día, como está escrito en el Evangelio (Lc 12,35-38;
17,7-10; Mt 24,45), muestra la misma buena voluntad para que pueda agradar a su
patrón y no causar ninguna molestia. Perseveremos, pues, en la práctica diaria
de la vida ascética, sabiendo de que si somos negligentes un solo día, El no
nos va a perdonar en consideración al tiempo anterior, sino que se va a enojar
con nosotros por nuestro descuido. Así lo hemos escuchado en Ezequiel (Ez
18,24.26; 33,12ss); lo mismo Judas, que en una sola noche destruyó el trabajo
de todo su pasado.

Por eso, hijos, perseveremos en la práctica del ascetismo y
no nos desalentemos. También tenemos en esto al Señor que nos ayuda, según la
Escritura: "Dios coopera para el bien" (Rm 8,28) con todo el que
elige el bien. Y en cuanto a que no debemos descuidarnos, es bueno meditar lo
que dice el apóstol: "muero cada día" (1 Co 15,31). Realmente si
nosotros también viviéramos como si en cada nuevo día fuéramos a morir, no
pecaríamos. En cuanto a la cita, su sentido es este: Cuando nos despertamos
cada día, deberíamos pensar que no vamos a vivir hasta la tarde; y de nuevo,
cuando nos vamos a dormir, deberíamos pensar que no vamos a despertar. Nuestra vida
es insegura por naturaleza y nos es medida diariamente por Providencia. Si con
esta disposición vivimos nuestra vida diaria, no cometeremos pecado, no
codiciaremos nada, no tendremos inquina a nadie, no acumularemos tesoros en la
tierra; sino que como quien cada día espera morirse, seremos pobres y
perdonaremos todo a todos. Desear mujeres u otros placeres sucios, tampoco
tendremos semejantes deseos sino que le volveremos las espaldas como a algo
transitorio combatiendo siempre y teniendo ante nuestros ojos el día del
juicio. El mayor temor a juicio y el desasosiego por los tormentos, disipan
invariablemente la fascinación del placer y fortalecen el ánimo vacilante.

Vida de San Antonio Noveno Capitulo

CONFERENCIA DE ANTONIO A LOS MONJES SOBRE EL DISCERNIMIENTO
DE ESPIRÍTUS Y EXHORTACIÓN A LA VIRTUD (16-43)

Un día en que él salió, vinieron todos los monjes y le
pidieron una conferencia. El les habló en lengua copta como sigue:

"Las Escrituras bastan realmente para nuestra
instrucción. Sin embargo, es bueno para nosotros alentarnos unos a otros en la
fe y usar de la palabra para estimularnos. Sean, por eso, como niños y
tráiganle a su padre lo que sepan y díganselo, tal como yo, siendo el mas
antiguo, comparto con ustedes mi conocimiento y mi experiencia.

Para comenzar, tengamos todos el mismo celo, para no
renunciar a lo que hemos comenzado, para no perder el ánimo, para no decir:
"Hemos pasado demasiado tiempo en esta vida ascética". No, comenzando
de nuevo cada día, aumentemos nuestro celo. Toda la vida del hombre es muy
breve comparada con el tiempo que a de venir, de modo que todo nuestro tiempo
es nada comparada con la vida eterna. En el mundo, todo se vende; y cada cosa
se comercia según su valor por algo equivalente; pero la promesa de la vida
eterna puede comprarse con muy poco. La Escritura dice: "Aunque uno viva
setenta años y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga
inútil" (Sal 89,10). Si, pues, todos vivimos ochenta años o incluso cien,
en la práctica de la vida ascética, no vamos a reinar el mismo período de cien
años, sino que en vez de los cien reinaremos para siempre. Y aunque nuestro
esfuerzo es en la tierra, no recibiremos nuestra herencia en la tierra sino lo
que se nos ha prometido en el cielo. Más, aún, vamos a abandonar nuestro cuerpo
corruptible y a recibirlo incorruptible (1 Co 15,42).

Así, hijitos, no nos cansemos ni pensemos que estamos
afanándonos mucho tiempo o que estamos haciendo algo grande. Pues los
sufrimientos de la vida presente no pueden compararse con la gloria separada
que nos ser revelada (Rm 8,18). No miremos hacia a través, hacia el mundo, que
hemos renunciado a grandes cosas. Pues incluso todo el mundo, y no creamos que
es muy trivial comparado con el cielo. Aunque fuéramos dueños de toda la tierra
y renunciaremos a toda la tierra, nada sería comparado con el reino de los
cielos. Tal como una persona despreciaría una moneda de cobre para ganar cien
monedas de oro, así es que el dueño de la tierra y renuncia a ella, da
realmente poco y recibe cien veces más (Mt 19,29). Pues, ni siquiera, toda la
tierra equivale el valor del cielo, ciertamente el que entrega una poca tierra
no debe jactarse ni apenarse; lo que abandona es prácticamente nada, aunque sea
un hogar o una suma considerable de dinero de lo que se separa.

"Debemos además tener en cuenta que si no dejamos estas
cosas por el amor a la virtud, después tendremos que abandonarlas de todos
modos y a menudo también, como nos recuerda el Eclesiastés" (2,18; 4,8;
6,2), a personas a las que no hubiéramos querido dejarlas. Entonces, ¿por qué
no hacer de la necesidad virtud y entregarlas de modo que podamos heredar un
reino por añadidura? Por eso, ninguno de nosotros tenga ni siquiera el deseo de
poseer riquezas. ¿De qué nos sirve poseer lo que no podemos llevar con
nosotros? ¿Por qué no poseer mas bien aquellas cosas que podamos llevar con
nosotros: prudencia, justicia, templanza, fortaleza, entendimiento, caridad,
amor a los pobres, fe en Cristo, humildad, hospitalidad? Una vez que las
poseamos, hallaremos que ellas van delante de nosotros, preparándonos la
bienvenida en la tierra de los mansos. (Lc 16,9; Mt 5,4)

Vida de San Antonio Octavo Capitulo

2ª Parte
ANTONIO ABANDONA SU SOLEDAD Y SE CONVIERTE EN PADRE
ESPIRITUAL

Así pasó casi veinte años practicando solo la vida ascética,
no saliendo nunca y siendo raramente visto por otros. Después de esto, como
había muchos que ansiaban y aspiraban imitar su santa vida, y algunos de sus
amigos vinieron y forzaron la puerta echándolas abajo, Antonio salió como de un
santuario, como un iniciado en los sagrados misterios y lleno del Espíritu de
Dios. Fue la primera vez que se mostró fuera del fortín a los que vinieron
hacia él. Cuando lo vieron, estaban asombrados al comprobar que su cuerpo
guardaba su antigua apariencia: no estaba ni obeso por falta de ejercicio ni
macilento por sus ayunos y luchas con los demonios: era el mismo hombre que
habían conocido antes de su retiro.

El estado de su alma era puro, pues no estaba ni encogido
por la aflicción, ni disipado por la alegría, ni penetrado por la diversión o
el desaliento. No se desconcertó cuando vio la multitud ni se enorgulleció al
ver a tantos que lo recibían. Se tenía completamente bajo control, como hombre
guiado por la razón y con gran equilibrio de carácter.

Por él sanó a muchos de los presentes que tenían
enfermedades corporales y liberó a otros de espíritus impuros. Concedió también
a Antonio el encanto en el hablar; y así confortó a muchos en sus penas y
reconcilió a otros que se peleaban. Exhortó a todos a no preferir nada en este
mundo al amor de Cristo. Y cuando en su discurso los exhortó a recordar los
bienes venideros y la bondad mostrada a nosotros por Dios, "que no perdonó
a su Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros (Rm 8,32), indujo a muchos a
abrazar la vida monástica. Y así aparecieron celdas monacales en la montaña y
el desierto se pobló de monjes que abandonaban a los suyos y se inscribían para
ser ciudadanos del cielo (Hb 3,20; 12,23).

Una vez tuvo necesidad de cruzar el canal de Arsinoé –la
ocasión fue para una visita a los hermanos–; el canal estaba lleno de
cocodrilos. Simplemente oró, se metió con todo sus compañeros, y pasó al otro
lado sin ser tocado. De vuelta a su celda, se aplicó con todo celo a sus santos
y vigorosos ejercicios. Por medio de constantes conferencias encendía el ardor
de los que ya eran monjes e incitaba a muchos otros al amor de la vida
ascética; y pronto, en la medida en que su mensaje arrastraba a hombres a
través de él, el número de celdas monacales se multiplicaba y para todos era
como un padre y guía.


Vida de San Antonio Septimo Capitulo

ANTONIO BUSCA EL DESIERTO Y HABITA EN PISPIR

Al día siguiente se fue, inspirado por un celo aún mayor por
el servicio de Dios. Fue al encuentro del anciano ya antes mencionado (3-5) y
le rogó que se fuera a vivir con él en el desierto. El otro declinó la
invitación a causa de su edad y porque tal modo de vivir no era todavía
costumbre. Entonces se fue solo a vivir a la montaña. ¡Pero ahí estaba de nuevo
el enemigo!. Viendo su seriedad y queriendo frustarla, proyectó la imagen
ilusoria de un disco de plata sobre el camino. Pero Antonio, penetrando en el
ardid del que odia el bien, se detuvo y, desenmascaró al demonio en él,
diciendo: " ¿Un disco en el desierto? ¿De dónde sale esto?. Esta no es una
carretera frecuentada, y no hay huellas de que haya pasado gente por este
camino. Es de gran tamaño y no puede haberse caído inadvertidamente. En verdad,
aunque se hubiera perdido, el dueño habría vuelto y lo habría buscado, y
seguramente lo habría encontrado porque es una región desierta. Esto es engaño
del demonio. ¡No vas a frustrar mi resolución con estas cosas, demonio! ¡Tu
dinero perezca junto contigo!" (Hch 8,20). Y al decir esto Antonio, el
disco desapareció como humo.

Luego, mientras caminaba, vio de nuevo, no ya otra ilusión,
sino oro verdadero, desparramado a lo largo del camino. Pues bien, ya sea que
al mismo enemigo le llamó la atención, o si fue un buen espíritu el que atrajo
al luchador y le demostró al demonio de que no se preocupabas ni siquiera de
las riquezas auténticas, él mismo no lo indicó, y por eso no sabemos nada sino
que era realmente oro lo que allí había. En cuanto a Antonio, quedó sorprendido
por la cantidad que había, pero atravesó por él, como si hubiera sido fuego y
siguió su camino sin volverse atrás. Al contrario, se puso a correr tan rápido
que al poco rato perdió de vista el lugar y quedó oculto de él.

Así, afirmándose más y más en su propósito, se apresuro
hacia la montaña. En la parte distante del río encontró un fortín desierto que
con el correr del tiempo estaba plagado de reptiles. Allí se estableció para
vivir. Los reptiles como si alguien los hubiera echado, se fueron de repente.
Bloqueó la entrada, después de enterrar pan para seis meses –así lo hacen los
tebanos y a menudo los panes se mantienen frescos por todo un año–, y teniendo
agua a mano, desapareció como en un santuario. Quedó allí solo, no saliendo
nunca y no viendo pasar a nadie. Por mucho tiempo perseveró en esta práctica
ascética; solo dos veces al año recibía pan, que lo dejaba caer por el techo.

Sus amigos que venían a verlo, pasaban a menudo días y
noches fuera, puesto que no quería dejarlos entrar. Oían que sonaba como una multitud
frenética, haciendo ruidos, armando tumulto, gimiendo lastimeramente y
chillando: "¡Ándate de nuestro dominio! ¿Que tienes que hacer en el
desierto? Tú no puedes soportar nuestra persecución". Al principio los que
estaban afuera creían que había hombres peleando con él y que habrían entrado
por medio de escaleras, pero cuando atisbaron por un hoyo y no vieron a nadie,
se dieron cuenta que eran los demonios los que estaban en el asunto, y, llenos
de miedo, llamaron a Antonio. El estaba más inquieto por ellos que por los
demonios. Acercándose a la puerta les aconsejó que se fueran y no tuvieran
miedo. Les dijo: "Sólo contra los miedosos los demonios conjuran
fantasmas. Ustedes ahora hagan la señal de la cruz y vuélvanse a su casa sin
temor, y déjenlos que se enloquezcan ellos mismos".

Entonces se fueron, fortalecidos con la señal de la cruz,
mientras él se quedaba sin sufrir ningún daño de los demonios. Pero tampoco se
fastidiaba de la contienda, porque la ayuda que recibía de lo alto por medio de
visiones y la debilidad de sus enemigos, le daban gran alivio en sus
penalidades y ánimo para un mayor entusiasmo. Sus amigos venían una y otra vez
esperando, por supuesto, encontrarlo muerto, pero lo escuchaban cantar:
"Se levanta Dios y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los
que lo odian. Como el humo se disipa, se disipan ellos; como se derrite las
cera ante el fuego, así perecen los impíos ante Dios" (Sal 67,2). Y
también: "Todos los pueblos me rodeaban, en el nombre del Señor los
rechacé" (Sal 117,10).

Vida de San Antonio Sexto Capitulo

ANTONIO SE RECLUYE EN LOS SEPULCROS: LAS LUCHAS CON LOS
DEMONIOS

Así Antonio se dominó a sí mismo. Entonces decidió mudarse a
los sepulcros que se hallan a cierta distancia de la aldea. Pidió a uno de sus
familiares que le llevaran pan a largos intervalos. Entró entonces en una de
las tumbas, el mencionado hombre cerró la puerta tras él, y así quedó dentro
solo. Esto era más de lo que el enemigo podía soportar, pues en verdad temía
que ahora fuera a llenar también el desierto con la vida ascética. Así llegó
una noche con un gran número de demonios y lo azotó tan implacablemente que
quedó tirado en el suelo, sin habla por el dolor. Afirmaba que el dolor era tan
fuerte que los golpes no podían haber sido infligidos por ningún hombre como
para causar semejante tormento. Por la providencia de Dios, porque el Señor no
abandona a los que esperan en El, su pariente llegó al día siguiente trayéndole
pan. Cuando abrió la puerta y lo vio tirado en el suelo como muerto, lo levantó
y lo llevó hasta la Iglesia y lo depositó sobre el suelo. Muchos de sus
parientes y de la gente de la aldea se sentaron en torno a Antonio como para
velar su cadáver. Pero hacia la medianoche Antonio recobró el conocimiento y
despertó. Cuando vio que todos estaban dormidos y sólo su amigo estaba
despierto, le hizo señas para que se acercara y le pidió que lo levantara y lo
llevara de nuevo a los sepulcros, sin despertar a nadie.

El hombre lo llevó de vuelta, la puerta fue trancada como
antes y de nuevo que solo dentro. Por los golpes recibidos estaba demasiado
débil como para mantenerse en pie; entonces oraba tendido en el suelo.
Terminada su oración, gritó: "Aquí estoy yo, Antonio, que no me he
acobardado con tus golpes, y aunque mas me des, nada me separar del amor a
Cristo" (Rm 8,35). Entonces comenzó a cantar: "Si un ejército acampa
contra mí, mi corazón no tiembla" (Sal.26,3).

Tales eran los pensamientos y las palabras del asceta, pero
el que odia el bien, el enemigo, asombrado de que después de todos los golpes
todavía tuviera valor de volver, llamó a sus perros, y arrebatado de rabia
dijo: "Ustedes ven que no hemos podido detener a este tipo con el espíritu
de fornicación ni con los golpes; al contrario llega a desafiarnos. Vamos a
proceder con él de otro modo".

La función del malhechor no es difícil para el demonio. Esa
noche, por eso, hicieron tal estrépito que el lugar parecía sacudido por un
terremoto. Era como si los demonios se abrieran paso por las cuatro paredes del
recinto, reventando a través de ellas en forma de bestia y reptiles. De repente
todo el lugar se llenó de imágenes fantasmagóricas de leones, osos, leopardos,
toros, serpientes, áspides, escorpiones y lobos; cada uno se movía según el
ejemplar que había asumido. El león rugía, listo para saltar sobre él; el toro
ya casi lo atravesaba con sus cuernos; la serpiente se retorcía sin alcanzarlo
completamente; el lobo lo acometía de frente; y el griterío armado
simultáneamente por todas estas apariciones era espantoso, y la furia que
mostraba era feroz.

Antonio, remecido y punzado por ellos, sentía aumentar el
dolor en su cuerpo; sin embargo yacía sin miedo y con su espíritu vigilante.
Gemía es verdad, por el dolor que atormentaba su cuerpo, pero su mente era
dueña de la situación, y, como para burlarse de ellos, decía: si tuvieran poder
sobre mí, hubiera bastado que viniera uno solo de ustedes; pero el Señor les
quitó su fuerza, y por eso están tratando de hacerme perder el juicio con su
número; es señal de su debilidad que tengan que imitar a las bestias". De
nuevo tuvo la valentía de decirles: "Si es que pueden, seis que han recibido
el poder sobre mí, no se demoren, ¡vengan al ataque!. Y si nada pueden, ¿para
qué forzarse tanto sin ningún fin? Por que la fe en nuestro Señor es sello para
nosotros y muro de salvación". Así, después de haber intentado muchas
argucias, rechinaron su dientes contra él, porque eran ellos los que se estaban
volviendo locos y no él.

De nuevo el Señor no se olvidó de Antonio en su lucha, sino
que vino a ayudarlo. Pues cuando miró hacia arriba, vio como si el techo se
abriera y un rayo de luz bajara hacia él. Los demonios se habían ido de
repente, el dolor de su cuerpo cesó y el edificio estaba restaurado como antes.
Antonio, habiendo notado que la ayuda había llegado, respiró más libremente y
se sintió aliviado en sus dolores. Y preguntó a la visión: "¿Dónde estaba
tú? ¿Por qué no apareciste al comienzo para detener mis dolores?"

Y una voz le habló: "Antonio, yo estaba aquí, pero
esperaba verte en acción. Y ahora que haz aguantado sin rendirte, seré siempre
tu ayuda y te haré famoso en todas partes."

Oyendo esto, se levantó y oró; y fue tan fortalecido que
sintió su cuerpo más vigoroso que antes. Tenía por aquel tiempo unos treinta y
cinco años edad. 

jueves, 12 de enero de 2017

Vida de San Antonio Abad Quinto Capitulo

ANTONIO AUMENTA SU AUSTERIDAD

Esta fue la primera victoria de Antonio sobre el demonio;
más bien, digamos que este singular éxito de Antonio fue el del Salvador, que
condenó el pecado en la carne, a fin de que la justificación de la ley se cumpliera
en nosotros, que vivimos no según la carne sino según el espíritu (Rm 8,3-4).
Pero Antonio no se descuidó ni se creyó garantido por sí mismo por el hecho de
que el demonio hubiera sido echado a sus pies; tampoco el enemigo, aunque
vencido en el combate, dejó de estar al acecho de él. Andaba dando vueltas
alrededor, como un león (1 P 5,8), buscando una ocasión en su contra. Pero
Antonio habiendo aprendido en las Escrituras que los engaños del maligno son
diversos (Ef 6,11), practicó seriamente la vida ascética, teniendo en cuenta
que aun si no se podía seducir su corazón con el placer del cuerpo, trataría
ciertamente de engañarlo por algún otro método, porque el amor del demonio es
el pecado. Resolvió por eso, acostumbrarse a un modo mas austero de vida.
Mortificó su cuerpo más y más, y lo puso bajo la sujeción, no fuera que
habiendo vencido en una ocasión, perdiera en otra (1 Co 9,27). Muchos se
maravillaron de sus austeridades, pero él mismo las soportaba con facilidad. El
celo que había penetrado en su alma por tanto tiempo, se transformó por la
costumbre segunda naturaleza, de modo que aun la menor inspiración recibida de
otros lo hacía responder con gran entusiasmo. Por ejemplo, observaba las
vigilias nocturnas con tal determinación que a menudo pasaba toda la noche sin
dormir, y eso no sólo una sino muchas veces, para admiración de todos. Así
también comía una sola vez al día, después de la caída del sol; a veces cada
dos días, y con frecuencia tomaba su alimento cada dos días. Su alimentación consistía
en pan y sal; como bebida tomaba solo agua. No necesitamos mencionar carne o
vino, porque tales cosas tampoco se encuentran entre los demás ascetas. Se
contentaba con dormir sobre una estera, aunque lo hacía regularmente sobre el
suelo desnudo.

Despreciaba el uso de ungüentos para el cutis, diciendo que
los jóvenes debían practicar la vida ascética con seriedad y no andar buscando
cosas que ablandan el cuerpo; debían mas bien acostumbrarse a trabajar duro,
tomando en cuenta las palabras del apóstol: Cuando mas débil soy, mas fuerte me
siento (2 Co 12,10). Decía que las energías del alma aumentan cuanto más
débiles son los deseos del cuerpo.

Estaba además absolutamente convencido de lo siguiente:
pensaba que apreciaría su progreso en la virtud y su consecuente apartamiento
del mundo no por el tiempo pasado en ello sino por su apego y dedicación.
Conforme a esto, no se preocupaba del paso del tiempo sino que cada día a día,
como si recién estuviera comenzando la vida ascética, hacía los mayores esfuerzos
hacia la perfección. Gustaba repetirse a si mismo las palabras de san Pablo:
Olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por lo que está delante (Flp
3,13), recordando también la voz del profeta Elías: Vive el Señor, en cuya
presencia estoy este día (1 Re 17,1; 18,15). Observaba que al decir este día,
no estaba contando el tiempo que había pasado, sino que, como comenzando de
nuevo, trabajando duro cada día para hacer de sí mismo alguien que pudiera
aparecer delante de Dios: puro de corazón y dispuesto a seguir Su voluntad. Y
acostumbraba a decir que la vida llevada por el gran profeta Elías debía ser
para el asceta como un gran espejo en el cual poder mirar siempre la propia
vida.

miércoles, 11 de enero de 2017

Vida de San Antonio Abad Cuarto Capitulo

PRIMEROS COMBATES CON LOS DEMONIOS

Pero el demonio que odia y envidia lo bueno, no podía ver tal resolución en un hombre joven, sino que se puso a emplear sus viejas tácticas contra él. Primero trató de hacerlo desertar de la vida ascética recordándole su propiedad, el cuidado de su hermana, los apegos de su parentela, el amor al dinero, el amor a la gloria, los innumerables placeres de la mesa y de todas las cosas agradables de la vida. Finalmente le hizo presente la austeridad de todo lo que va junto con esta virtud, despertó en su mente toda una nube de argumentos, tratando de hacerlo abandonar su firme propósito.

El enemigo vio, sin embargo, que era impotente ante la determinación de Antonio, y que más bien era él que estaba siendo vencido por la firmeza del hombre, derrotado por su sólida fe y su constante oración. Puso entonces toda su confianza en las armas que están "en los músculos de su vientre" (Job 40,16). Jactándose de ellas, pues son su artimaña preferida contra los jóvenes, atacó al joven molestándolo de noche y hostigándolo de día, de tal modo que hasta los que lo veían a Antonio podían darse cuenta de la lucha que se libraba entre los dos. El enemigo quería sugerirle pensamientos sucios, pero el los disipaba con sus oraciones; trataba de incitarlo al placer, pero Antonio, sintiendo vergüenza, ceñía su cuerpo con su fe, con sus oraciones y su ayuno. El perverso demonio entonces se atrevió a disfrazarse de mujer y hacerse pasar por ella en todas sus formas posibles durante la noche, sólo para engañar a Antonio. Pero él llenó sus pensamientos de Cristo, reflexionó sobre la nobleza del alma creada por El, y sobre la espiritualidad, y así apagó el carbón ardiente de la tentación. Y cuando de nuevo el enemigo le sugirió el encanto seductor del placer, Antonio, enfadado, con razón, y apesadumbrado, mantuvo sus propósitos con la amenaza del fuego y del tormento de los gusanos ( Js 16,21; Sir 7,19; Is 66,24; Mc 9,48). Sosteniendo esto en alto como escudo, pasó a través de todo sin ser doblegado.

Toda esa experiencia hizo avergonzarse al enemigo. En verdad, él, que había pensado ser como Dios, hizo el loco ante la resistencia de un hombre. El, que en su engreimiento desdeñaba carne y sangre, fue ahora derrotado por un hombre de carne en su carne. Verdaderamente el Señor trabajaba con este hombre, El que por nosotros tomó carne y dio a su cuerpo la victoria sobre el demonio. Así, todos los que combaten seriamente pueden decir: No yo, sino la gracia de Dios conmigo (1 Co 15,10).

Finalmente, cuando el dragón no pudo conquistar a Antonio tampoco por estos últimos medios sino que se vio arrojado de su corazón, rechinando sus dientes, como dice la Escritura (Mc 9,17), cambio su persona, por decirlo así. Tal como es en su corazón, así se le apreció: como un muchacho negro; y como inclinándose ante él, ya no lo acosó más con pensamientos –pues el impostor había sido echado fuera–, sino que usando voz humana dijo: "A muchos he engañado y a muchos he vencido; pero ahora que te he atacado a ti y a tus esfuerzos como lo hice con tantos otros, me he demostrado demasiado débil".

¿Quién eres tú que me hablas así?, preguntó Antonio.

El otro se apresuró a replicar con voz gimiente: Soy el amante de la fornicación. Mi misión es acechar a la juventud y seducirla; me llaman el espíritu de la fornicación. ¡A cuantos no he engañado, que estaban decididos a cuidar de sus sentidos! ¡A cuántas personas castas no he seducido con mis lisonjas! Yo soy aquel por cuya causa el profeta reprocha a los caídos: Ustedes fueron engañados por el espíritu de la fornicación (Os 4,12). Sí, yo fui quien los hice caer. Yo soy el que tanto te molesté y que tan a menudo fui vencido por C,],LD". Antonio dio gracias al Señor y armándose de valor contra él, dijo: Entonces eres enteramente despreciable; eres negro en tu alma y tan débil como un niño. En adelante ya no me causas ninguna preocupación, porque el señor esta conmigo y me auxilia, ver la derrota de mis adversarios (Sal 117,7).

Oyendo esto, el negro desapareció inmediatamente, inclinándose a tales palabras y temiendo acercarse al hombre.

martes, 10 de enero de 2017

UNA URGENTE NECESIDAD DE CONVERSIÓN PASTORAL Y CONSAGRADA


Para nadie es un misterio la triste realidad por la que está pasando nuestra iglesia, sacerdotes infieles a su ministerio, un decaimiento en las vocaciones sacerdotales y religiosas, un profundo clericalismo que está atropellando la acción del Espíritu Santo, unas doctrinas falsas que está levantándose con fuerza y están queriendo derrocar la sacralidad de nuestra doctrina y quieren imponerle nuevas costumbres. El enfrentamiento de agentes de pastoral por unos celos pastorales absurdos, como nos lo denuncia el Papa Francisco en la Evangelium Gaudium; es como si se nos olvidara que todos somos miembros de una misma familia y que no somos comerciantes de vocaciones sino fuentes porque es por nuestro testimonio de vida que otros se descubren también llamados.

Pero, ¿Por qué vivimos esta triste realidad? ¿Cómo responder ante este desafío que nos esta enfermando y que nos está haciendo perder tiempo valioso? ¿Cuál es mi deber como laico, consagrado, obispo, sacerdote ante esta crisis?

Ante estas preguntas la respuesta es única: NECESITAMOS CONVERSIÓN

Nuestra iglesia, nuestras comunidades religiosas, nuestras parroquias, movimientos, grupos juveniles, todos absolutamente todos los que hacemos parte de esta iglesia necesitamos de una profunda conversión que nos permita encontrarnos plenamente con el Señor Jesús.

DEJAR A UN LADO LA PASTORAL DE LAS “ISLAS”

Un primer paso para esta conversión pastoral y eclesial es descubrir la urgente necesidad que tenemos de contar con el otro, de descubrir en el otro la riqueza del Espíritu que nos ayuda a saborear los carismas y los dones que ha insertado en nuestra iglesia. Es descubrir que el otro también posee unos dones que pueden permitirme encontrarme más plenamente con mi propia vocación y con el Señor Jesús.

Es deplorable ver como en algunos seminarios o comunidades religiosas se están formando a los jóvenes para excluir a aquellos que no hacen parte de nuestra comunidad o seminario, es como si solamente nosotros fuéramos los portadores de la verdad o como si solamente en nuestros seminarios y comunidades fueran dignos o merecedores de vocaciones. Esto genera lo que denuncio como el “aborto vocacional” porque claro, cuando encontramos a alguien que no posee nuestro carisma o que no piensa como nosotros deseamos, lo lastimamos tan profundamente que lo único que logramos es crear en el joven o la joven una aberración por la vida consagrada y quizás destruirle una respuesta por la cual Cristo nos pedirá cuenta después.

La pastoral de la Isla, es aquella pastoral que nos enferma porque vivimos encerrados en nosotros mismos y no nos lanzamos al auténtico encuentro con Cristo y con los demás. Esta pastoral es la que nos hace pensar solo en nosotros o en nuestra comunidad y no nos ayuda a identificar que también estamos llamados a ser los veladores de mi hermano en especial del que se está quedando solo, el enfermo o el desprotegido.

Yo como ermitaño, que vivo solo, constantemente recuerdo que mi opción de vida no es por guardarme o por cuidarme, sino que es un desgaste por los demás, mi vocación es una respuesta al amor que siento por mis hermanos Religiosos, sacerdotes, seminaristas, obispos, cardenales y hasta por el mismo Santo Padre, por quienes ofrezco constantemente mi oración y penitencia.

SALIR EN BUSCA DEL OTRO

Otro movimiento que nos permite vivir esta profunda Metanoia a la que estamos siendo convocados por la Iglesia y por el Mismo Señor Jesús es la apertura que debemos tener en salir a buscar a los demás, salir a convocar y a encontrar, el explorador que sale en búsqueda siempre encuentra algo.

Este movimiento de salida nos invita a dejar de lado esas seguridades enfermizas que no permite que nos contagiemos de la alegría de los demás, que no permite que el espíritu sople con fuerza en nuestras propias realidades, las restaure, las arranque, las reconcilie. Todo lo contrario cuando nos atrincheramos en nuestros seminarios, en nuestros conventos, en nuestras propias y absurdas seguridades no permitimos dar a conocer la alegría de nuestro estilo de vida. Estamos tan equivocados pensando en que esta seguridad de encerrarnos en nosotros mismos puede salvaguardar nuestra vocación o nuestro estilo de vida y lo que estamos percibiendo es todo lo contrario entre más encierro más escándalos.  

La prudencia pastoral que se nos pide es aquella que nos ayuda a insertarnos dentro del mismo mundo y luchar contra la corriente, luchar desde nuestra condición de consagrados, de religiosos y religiosas, de laicos comprometidos, de movimientos apostólicos que se lanzan a la conquista de nuevas fronteras, a conocer la diferencia del mundo y a conocer la diversidad de carismas y aceptarlos, acogerlos y a aprender de ellos.

Salir en busca del otro, no es otra cosa que seguir los pasos de Jesús de nazareth que salía a recorrer, a convocar, a llamar, a sanar, a interpelar, a convencer, a amar…

Un Anacoreta esta llamado también a salir de si mismos, a vivir un profundo arraigo en la oración frente a las realidades y necesidades del mundo actual, no se es un auténtico ermitaño si no tiene un profundo arraigo en las necesidades de las personas que lo buscan para que con su oración interceda por ellos.

DEJARSE INTERPELAR POR LO QUE ENCUENTRA

Para ir terminando, es importante descubrir que estos pasos que vamos siguiendo para nuestra conversión pastoral se deben dejar interpelar por lo que vamos encontrando en el camino, un mundo que reclama con urgencia la figura del consagrado, no solo para alardear el color de un trapo, o la manera en que canto, sino para tocar la carne del pueblo, para ser salud y curar sus enfermedades, para ser padres, hermanos, amigos, educadores.

Debemos dejarnos interpelar por lo que encontramos en nuestros diferentes campos de Misión, pues que Cristo mismo quien esta interpelando nuestra vocación, nuestro carisma, nuestra respuesta.
No podemos caer en el grave riesgo de pensar que porque ya somos Sacerdotes, Obispos, Religiosos, religiosas, seminaristas ya hemos llegando a la plenitud de nuestra propia vocación.

Querido amigo lector, el Señor sigue llamando, el Señor sigue suscitando en nosotros vocaciones, inquietudes, llamadas no seamos ajenos a esto, respondamos con un solicito amor pero pensando no en nosotros sino también en el otro.


 ALABADOS SEAN JESÚS Y MARÍA

Hno. W.A.C.R.
Ermitaño 








Vida de San Antonio Abad Tercer Capitulo

LA VOCACIÓN DE ANTONIO Y SUS PRIMEROS PASOS EN LA VIDA MONÁSTICA

Después de la muerte de sus padres quedó solo con una única hermana, mucho más joven. Tenía entonces unos dieciocho o veinte años, y tomó cuidado de la casa y de su hermana. Menos de seis meses después de la muerte de sus padres, iba, como de costumbre, de camino hacia la iglesia. Mientras caminaba, iba meditando y reflexionaba como los apóstoles lo dejaron todo y siguieron al Salvador (Mt 4,20; 19,27); cómo, según se refiere en los Hechos (4,35-37), la gente vendía lo que tenía y lo ponía a los pies de los apóstoles para su distribución entre los necesitados; y que grande es la esperanza prometida en los cielos a los que obran así (Ef 1,18; Col 1,5). Pensando estas cosas, entró a la iglesia. Sucedió que en ese momento se estaba leyendo el pasaje, y se escuchó el pasaje en el que el Señor dice al joven rico: Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y d selo a los pobres; luego ven, sígueme, y tendrás un tesoro en el cielo (Mt 19,21). Como si Dios le hubiese puesto el recuerdo de los santos y como si la lectura hubiera sido dirigida especialmente a él, Antonio salió inmediatamente de la iglesia y dio la propiedad que tenía de sus antepasados: 80 hectáreas, tierra muy fértil y muy hermosa. No quiso que ni él ni su hermana tuvieran ya nada que ver con ella. Vendió todo lo demás, los bienes muebles que poseía, y entregó a los pobres la considerable suma recibida, dejando sólo un poco para su hermana.

Pero de nuevo, entró en la iglesia, escuchó aquella palabra del Señor en el Evangelio: No se preocupen por el mañana (Mt 6,34). No pudo soportar mayor espera, sino que fue y distribuyó a los pobres también esto último. Colocó a su hermana donde vírgenes conocidas y de confianza, entregándosela para que fuese educada. Entonces él mismo dedico todo su tiempo a la vida ascética, atento a sí mismo, cerca de su propia casa. No existían aún tantas celdas monacales en Egipto, y ningún monje conocía siquiera el lejano desierto. Todo el que quería enfrentarse consigo mismo sirviendo a Cristo, practicaba la vida ascética solo, no lejos de su aldea. Por aquel tiempo había en la aldea vecina un anciano que desde su juventud llevaba la vida ascética en la soledad. Cuando Antonio lo vio, "tuvo celo por el bien" (Gl 4,18), y se estableció inmediatamente en la vecindad de la ciudad. Desde entonces, cuando oía que en alguna parte había un alma que se esforzaba, se iba, como sabia abeja, a buscarla y no volvía sin haberla visto; sólo después de haberla recibido, por decirlo así, provisiones para su jornada de virtud, regresaba.

Ahí, pues, pasó el tiempo de su iniciación y afirmó su determinación de no volver mas a la casa de sus padres ni de pensar en sus parientes, sino de dedicar todas sus inclinaciones y energías a la práctica continua de la vida ascética. Hacía trabajo manual, pues había oído que "el que no quiera trabajar, que tampoco tiene derecho a comer" (2 Ts 3,10). De sus entradas guardaba algo para su manutención y el resto lo daba a los pobres. Oraba constantemente, habiendo aprendido que debemos orar en privado (Mt 6,6) sin cesar (Lc 18,1; 21,36; 1 Ts 5,17). Además estaba tan atento a la lectura de la Escritura, que nada se le escapaba: retenía todo, y así su memoria le serví en lugar de libros.

Así vivía Antonio y era amado por todos. El, a su vez, se sometía con toda sinceridad a los hombres piadosos que visitaba, y se esforzaba en aprender aquello en que cada uno lo aventajaba en celo y práctica ascética. Observaba la bondad de uno, la seriedad de otro en la oración; estudiaba la apacible quietud de uno y la afabilidad de otro; fijaba su atención en las vigilias observadas por uno y en los estudios de otros; admiraba a uno por su paciencia, y a otro por ayunar y dormir en el suelo; miraba la humildad de uno y la abstinencia paciente de otro; y en unos y otros notaba especialmente la devoción a Cristo y el amor que se tenían mutuamente.

Habiéndose así saciado, volvía a su propio lugar de vida ascética. Entonces hacía suyo lo obtenido de cada uno y dedicaba todas sus energías a realizar en sí mismo las virtudes de todos. No tenía disputas con nadie de su edad, pero tampoco quería ser inferior a ellos en lo mejor; y aún esto lo hacía de tal modo que nadie se sentía ofendido, sino que todos se alegraban por él. Y así todos los aldeanos y los monjes con quienes estaba unido, vieron que clase de hombre era y lo llamaban "el amigo de Dios" amándolo como hijo o hermano.

lunes, 9 de enero de 2017

Vida de San Antonio Abad Segundo Capitulo

NACIMIENTO Y JUVENTUD DE ANTONIO

Antonio fue egipcio de nacimiento. Sus padres eran de buen linaje y acomodados. Como eran cristianos, también el mismo creció. Como niño vivió con sus padres, no conociendo sino su familia y su casa; cuando creció y se hizo muchacho y avanzó en edad, no quiso ir a la escuela, deseando evitar la compañía de otros niños, su único deseo era, como dice la Escritura acerca de Jacob (Gn 25,27), llevar una simple vida de hogar. Por su puesto iba a la iglesia con sus padres, y ahí no mostraba el desinterés de un niño ni el desprecio de los jóvenes por tales cosas. Al contrario, obedeciendo a sus padres, ponía atención a las lecturas y guardaba cuidadosamente en su corazón el provecho que extraía de ellas. Además, sin abusar de las fáciles condiciones en que vivía como niño, nunca importunó a sus padres pidiendo una comida rica o caprichosa, ni tenía placer alguno en cosas semejantes. Estaba satisfecho con lo que se le ponía delante y no pedía más.

Vida de San Antonio abad Primer Capitulo

ATANASIO, OBISPO, A LOS HERMANOS EN EL EXTRANJERO

Excelente es la rivalidad en la que ustedes han entrado con los monjes de Egipto, decididos como están a igualarlos o incluso a sobrepasarlo en su práctica de la vida ascética. De hecho ya hay celdas monacales en su tierra y el nombre de monje se ha establecido por sí mismo. Este propósito de ustedes es, en verdad, digno de alabanza, ¡y logren sus oraciones que Dios lo cumpla!

Ustedes me pidieron un relato sobre la vida de san Antonio: quisieran saber como llegó a la vida ascética, que fue antes de ello, como fue su muerte, y si lo que se dice de él es verdad. Piensan modelar sus vidas según el celo de su vida. Me alegro mucho de aceptar su petición, pues también saco yo provecho y ayuda del solo del solo recuerdo de Antonio, y presiento que también ustedes, después de haber oído su historia, no sólo van a admirar al hombre, sino que querrán emular su resolución en cuanto les sea posible. Realmente, para los monjes la vida de Antonio es modelo ideal de vida ascética.

Así, no desconfíen de los relatos que han recibido de otros de él, sino que estén seguro de que, al contrario, han oído muy poco todavía. En verdad, poco les han contado, cuando hay tanto que decir. Incluso yo mismo, con todo lo que les cuente por carta, les voy a transmitir sólo algunos de los recuerdos que tengo de él. Ustedes, por su parte, no dejen de preguntar a todos los viajeros que lleguen desde acá. Así, tal vez, con lo que cada uno cuente de lo que sepa, se tendrá un relato que aproximadamente le haga justicia.

Bien, cuando recibí su carta quise mandar a buscar a algunos monjes, en especial los que estuvieron unidos con él más estrechamente. Así yo habría aprendido detalles adicionales y podría haber enviado un relato completo. Por el tiempo de navegación ya pasó y el hombre del correo se está poniendo impaciente. Por eso me apresuro a escribir lo que yo mismo ya sé –porque lo vi con frecuencia–, y lo que pude aprender del que fue su compañero por un largo período y vertía agua de sus manos. Del comienzo al fin he considerado escrupulosamente la verdad: no quiero que nadie rehuse creer porque lo que haya oído le parezca excesivo, ni que mire en menos a hombre tan santo porque lo que haya sabido no le parezca suficiente.

sábado, 24 de diciembre de 2016

FELIZ Y SANTA NAVIDAD


"Les anuncio una gran alegría hoy les ha nacido el Mesías el Salvador" 
Feliz navidad y Prospero Año 2017 

ESTOY DE MISIÓN

Se alentó la campaña #EstoydeMision que busca dar a conocer los diferentes lugares donde misioneros en todo el mundo estaban desplegando sus talentos y en consecuencia este fue el resultado...

Les deseamos a todos una feliz navidad...

domingo, 18 de diciembre de 2016

LA SOLEDAD Y EL SILENCIO EN LA CIUDAD

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Es la 1:40 de la madrugada y acabo de llegar del paseo con mi perra, una labradora chocolate que no es para nada amable ni con los perros ni con los humanos a los que no les cae en gracia. Mientras caminábamos reflexionaba sobre mi vocación y el misterio que esta envuelve y en especial sobre el sentido que ella tiene para la humanidad.

Me generaba muchas preguntas cada una de ellas impresas por dudas o quizás temores, otras en cambio ansiosas y llenas de recuerdos de mi vida, de la personas a la que ame (carnalmente hablando) otras preguntas me referían a mis amigos, conocidos, personas con las que interactuó…

De repente y como si se tratara del momento más íntimo en el que me puedo encontrar, mi mente se silencia y mis ojos, oídos y podría decir tacto se agudizan y comienzo a insertarme en el silencio más profundo que nunca he estado, en medio de esta selva de cemento, comienzo a experimentar como cada palpitar de mi corazón se hace concierto con el ruido que viene de afuera, el frio que invade la ciudad a esta hora, la soledad de sus calles y el tierno aleteo de los murciélagos mientras devoran un palo de pomas que tiene mi vecino.

Mientras este tierno concierto de silencios se hace tierna armonía en mí, comienzo a ir lentamente redescubriendo la tierna llamada de un buen Dios que agudiza mis sentidos para hacerme experimentar su compañía y el deseo por el cual me condujo a la soledad.

Es impresionante ver como Dios nos habla en medio de la cotidianidad, en medio de nuestras acciones diarias, en momentos pasamos tan preocupados, ansiosos, distraídos que no podemos percibir esa tierna voz de Dios que nos habla en una flor, en la tierna caricia del novio a su enamorada, en el paso agitado del deportista, en la velocidad del carro, en la luz de una lámpara, en el sonido de la música del bar, en la mirada del pobre, del policía, en los saltos juguetones de los perros, en cada una de estas cosas podemos escuchar a ese Dios que nos llama día a día.

Vamos tan agitados, tan perturbados en nuestro diario vivir que prestamos más atención a esas ansiedades que encerramos en nosotros mismos que no descubrimos que quizás el Señor ya nos están dando las respuestas en medio de esta soledad que nos conduce al más tierno y profundo silencio en medio de nuestra ciudad.

Muchos huyen al campo, a las montañas para vivir el silencio contemplativo, yo por mi parte lo descubro aquí en medio de la bulla de la ciudad, en medio de los gritos, de los carros, de esta selva de cemento que nos enseña a valorar que no se trata de ir a buscar a Dios, se trata de que el ya nos encontró.

Termino esto a las 2:00 de la mañana y solo queda decirte querido amigo lector que vale la pena, sinceramente, adentrarnos en la soledad y el silencio que podemos encontrar en medio de la ciudad porque en ellos sí que nos interpela Dios con fuerza.

Amo al Señor, porque a pesar de mi pecado y debilidad, me ha regalado el misterio de esta vocación.

Alabados Sean Jesús y María
Hno. W.A.C.R.
Ermitaño 

EL VERDADERO SENTIDO DE LA NAVIDAD

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Este es el tiempo mas alegre del año litúrgico, pues nos preparamos para conmemorar el nacimiento del dulce Señor Jesús, en la mayoría de los hogares reina la alegría, la felicidad, el compartir y todos se reúnen en torno a un portal para rezar y elevar dulces cantos llenos de armoniosa paz. Pero ¿y la otra parte de la navidad que es la menos mencionada? ¿Dónde están aquellos que por muchas causas y razones no están pasando una feliz navidad? ¿Estas orando por ellos? ¿Estas saciando el hambre de pan, justicia, alegría de aquellos que no lo tienen?

La navidad, querido amigo lector, solo tiene un verdadero sentido cuando nos ayuda a salir de nosotros mismos, cuando nos ayuda a comprender que este es un tiempo privilegiado para salir en busca de los que son descartados, ¿de qué sirve celebrar una noche buena con tu familia y los seres que amas si en tu cocina tienes alguna empleada sin pagarle lo justo o no permitiéndole sentarte a tu mesa con tus invitados? ¿De qué sirve llenar de regalos a niños pobres, mientras todo el año maltratas a sus padres que son tus empleados?

La navidad es un tiempo de entrega generosa, de pobreza pues el mismo Dios así nos lo demuestra queriendo nacer en un establo y compartiendo con los pobres, la navidad es tiempo de verdad y de auténtico despliegue que nace de un corazón generoso y solidario.

No podemos ser artesanos de alegría solo cuando estamos en estas fiestas, el corazón generoso no conoce límites, ni fronteras, ni tiempos… el corazón generoso se caracteriza por una absoluta donación en todo tiempo y lugar.

La navidad es pues un tiempo especial eso lo tenemos claro, pero sería más especial si centramos nuestra mirada en la verdadera navidad aquella que esta donde están los pobres, los solitarios, los desprotegidos, los descartados, los menos preciados… la navidad es el recuerdo de que tenemos un Dios que se complace en el humilde y el pobre, que tiene una atención privilegiada por el que sufre.

Querido amigo lector en este tiempo de Navidad que estamos prontos a celebrar yo te invito que hagas un profundo examen de conciencia y que pienses en como ha sido todo el año y que eso que no ha logrado, que no ha dado lo comiences a gestar hoy mismo y que cada día, no solo en este tiempo, luches por que sea una FELIZ NAVIDAD.

Jesús esta pronto a nacer, la liturgia nos lo recuerda día a día, preparemos el portal de nuestro corazón para que habite el Señor pequeño en pañales y nos llene de paz y de amor a todos. Pues qué sentido tendría la navidad si la auténtica navidad es la que ponen a Cristo en el centro de nuestra existencia.


Alabado Sean Jesús y María 
Hno. W.A.C.R.
Ermitaño 

sábado, 17 de diciembre de 2016

LA LUCHA DE PODERES EN LA IGLESIA

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Muchos hemos podido escuchar en las últimas semanas de voz del Papa Francisco la fuerte denuncia a las actitudes clericalistas de algunos clérigos que “enferma a la iglesia”. Muchos en nuestras páginas compartimos indignados la noticia y algunos más osados denunciaron que en sus parroquias, diócesis o movimientos esto se ve fuertemente.

Es lamentable y triste ver esta realidad que está lacerando profundamente la unidad eclesial que nos debe caracterizar y la cual puede llegar ser más atrayente que miles de discursos bonitos y bien elaborados. La iglesia ha venido sufriendo mucho a consecuencia de la fragilidad de cada uno los que hacemos parte de esta familia, la culpa de esto es que no somos capaces de vencer nuestro propio pecado y nos dejamos llevar por los impulsos.

El clericalismo que se ha venido denunciando con tanta fuerza no es culpa exclusiva de los “Curas clericalistas” sabias que tú y yo también hemos tenido comportamientos egoístas y caprichosos con los cuales hemos podido desvirtuar o destruir la imagen del Señor que ha querido insertarse de una manera evangélica en nuestra sociedad.

Muchos laicos que operan activamente en nuestras parroquias, movimientos apostólicos o grupos de oración ha venido descubriendo en la iglesia a una familia quienes los acompañan a caminar hacia la santidad; pero también han podido encontrar en dichos grupos personas que atrapados en su deseo de aparecer o aparentar se convierten en verdugos de los carismas y dones de los otros y encierran a la parroquia o al movimiento en una cárcel en donde solo pueden actuar y pensar como el ¿esto es pastoral? ¿Esto es familia?

En otros preocupantes casos los sacerdotes, religiosos, obispos no permiten que el laico tenga un protagonismo importante simplemente porque no es un “consagrado” en algunos casos porque ya han tenido la lamentable experiencia de algún problema o simplemente porque cree indigno a la persona ¡Esto sí que lastima la unidad de la iglesia!

Francisco, el Papa, ya no lo advertía en evangelium gaudium: “Dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas guerras! En el barrio, en el puesto de trabajo, ¡cuántas guerras por envidias y celos, también entre cristianos! La mundanidad espiritual lleva a algunos cristianos a estar en guerra con otros cristianos que se interponen en su búsqueda de poder, prestigio, placer o seguridad económica. Además, algunos dejan de vivir una pertenencia cordial a la Iglesia por alimentar un espíritu de «internas». Más que pertenecer a la Iglesia toda, con su rica diversidad, pertenecen a tal o cual grupo que se siente diferente o especial”

Esta dolorosa realidad debe interpelarnos a saber buscar una unidad interna, sin caer en el juego del conflicto que es proporcionado por el demonio quien busca dividirnos desde adentro para logra su cometido.

 La gracia de Cristo esta de nuestra parte y nuestra misión y tarea es buscar en todo el servicio humilde y desinteresado, en momentos recurrir al ocultamiento para que nadie sepa de nuestras buenas acciones y logremos insertar esa misericordia de vida en nuestras misiones o como nos diría francisco sobre estos desafíos: “Los desafíos están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada. ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!”

lunes, 28 de noviembre de 2016

NUCLEO CENTRAL DEL EVANGELIO DE SAN JUAN: EL ENVIADO QUE HA VENIDO AL MUNDO PARA QUE TENGAMOS VIDA Y LLEVARNOS AL ABRAZO ETERNO CON EL PADRE


Mucho se dice del evangelio de Juan, algunos tienen la afinidad magisterial de insertarse en el texto y descubrir esa agua viva que brota de él.  

Era de los que creía que lo más importante de la Teología Joanica era descubrir quién era el autor, centrar mi atención en lo superfluo del texto y dejar pasar de largo el corazón, el núcleo de este evangelio.

Siempre repetía que lo más importante de la sagradas escrituras era descubrir ese corazón (Núcleo) latiente, no solo quedarse en lo asombroso que puede llegar hacer el juego de palabras, sino más bien entrar en los misterios profundos que esas palabras encierra.

Gracias a los tutoriales que pude observar y algunas lecturas complementarias en fuentes fidedignas, he podido tomar la llave de una puerta que yo estaba cerrando, la llave del núcleo de la teología de Juan en su evangelio y las fuertes interpelaciones que le hace al mundo de hoy.

El evangelio de san Juan tiene unas características únicas, que ya antes las hemos tratado, su manera de expresarse, las palabras que utiliza, la comunidad a la que iba dirigido, el sentido mesiánico de mostrar la realidad de Cristo. Pero hoy centraremos nuestra reflexión en el núcleo del evangelio de San Juan que se desarrolla desde tres dimensiones, una dimensión Cristológica, una dimensión Soteriológica y una dimensión escatológica.

A continuación presentare de manera de resumen estas tres realidades las cuales se descubren cuando se tiene la plena claridad de la estructura teológica del evangelio de San Juan, no solo la estructura temática, sino más bien la teológica que es la que nos importa y a la cual debemos apuntarle.

NUCLEO CENTRAL DEL EVANGELIO DE SAN JUAN:
EL ENVIADO QUE HA VENIDO AL MUNDO PARA QUE TENGAMOS VIDA Y LLEVARNOS AL ABRAZO ETERNO CON EL PADRE


El núcleo central del evangelio de San Juan como decía anteriormente, se arraiga profundamente en el sentido Cristológico: Jesucristo es el enviado, en su sentido Soteriológico: ha venido para que tengamos vida y en el sentido Escatológico: para llevarnos al Padre.
Se puede evidenciar en la lectura orante del evangelio como una especie de espiral en donde el evangelista nos repite varias veces algunos términos que nos pueden llegar a parecer repetitivos sin embargo, afirmaba el profesor Vladimir en su tutorial, que esta espiral se concreta en un tiempo específico y que también es una interpelación al tiempo actual que estamos viviendo.
Esta espiral es el despliegue del núcleo que trataremos de explicas: La persona de Jesucristo, que estaba desde el principio con el Padre, que ha sido enviado a recoger al hombre para llevarlo nuevamente al Padre y que se estreche en un profundo abrazo.  
Pero vamos a adentrarnos más profundamente para comprender el despliegue axiológico de estas dimensiones e iremos desarrollándolas:

DIMENSION CRISTOLOGICA DEL EVANGELIO DE SAN JUAN.

Esta dimensión parte desde la afirmación que Jesucristo es el logos encarnado, expuesta de manera concreta en el prólogo del evangelio de San juan, es la palabra enviada, es el enviado del Padre que vino a los suyos, estaba siempre en el seno del padre, en una profunda intimidad con El; él fue el arquitecto de todo su plan redentor; fue quien vino con la misión de hablar en nombre de Dios, él tiene la misión de trasmitir a los hombres las palabras que El mismo les ha enviado. Jesucristo es la promesa prometida por Dios a la humanidad, ha sido Dios, quien en Jesús vino habitar con nosotros y quien desea llevarnos a ese abrazo eterno con Dios, pero esa íntima relación con Dios la veremos más adelante en la escatológica joanica.  

La Cristología de San Juan presenta entonces una estrecha relación con la realidad y la salvación de los hombres. Presenta la imagen de un Cristo encarnado que viene al mundo para presentarle al hombre un proyecto de salvación que nace precisamente desde esa intimidad con el padre. Jesús habla de sí mismo en el evangelio de san Juan como el enviado del Padre, nos diría san Juan Pablo II que esta intimidad, que esta unidad de Cristo y su padre en el proyecto salvífico “continúa siendo la expresión de la unión más profunda entre el Padre y el Hijo, reflejo de la unidad trinitaria: “Conviene que el mundo conozca que yo amo al Padre y que según el mandato que me dio el Padre, así hago” (Jn 14, 31). Más todavía, esta unión de voluntades en función de la salvación del hombre, revela definitivamente la verdad sobre Dios, en su Esencia íntima: el Amor; y al mismo tiempo revela la fuente originaria de la salvación del mundo y del hombre: la “Vida que es la luz de los hombres” (cf. Jn 1, 4).”

DIMENSION SOTERIOLOGICA EN EL EVANGELIO DE SAN JUAN

Se parte entonces de la afirmación Cristológica de que Jesús ha venido al mundo para que tengamos vida y vida abundante, aquí ya comenzamos a comprender la estrecha relación tripartita de estas dimensiones joanicas que conforman el núcleo del evangelio. Esa expresión de “tengamos vida” está siendo una fuerte afirmación en presente, en el aquí y en el ahora, la palabra enviada, el logos encarnado ha venido al mundo para que tengamos vida, esta es la acción salvífica concreta de Jesús, el viene a recogernos, viene a salvarnos para que nosotros tengamos vida.

Como nos diría el teólogo Franz Mudner “en la teología joánica la soteriología es inseparable de la cristología, pues ésta está ordenada totalmente a aquélla. Así aparece de manera ejemplar en el concepto soteriológico fundamental de Juan: soe («vida»). Pues Cristo no solamente confiere la vida, sino que él mismo, como el Logos de vida, preexistente, oriundo del mundo celestial de Dios y encarnado (Jn 1, 4; 1 Jn 1, 1), es la vida en persona: «Yo soy la vida» (Jn 11, 25; 14, 6; 5, 26) y el pan celestial de vida (6, 35.48). Es enviado para traer la vida al mundo (3, 15s; 10, 10). El que «cree» en él, le «ve», le «conoce», le «tiene», y por él tiene ya ahora (cf. especialmente 5, 24; 1 Jn 3, 14) «la vida eterna» (Jn 3, 15s.36; 5, 24; 6, 40.47; 10, 28; 17, 2s; 20, 31; 1 Jn 5, 12)”

 Esta vida que nos trae el verbo encarnado se expresa fundamentalmente en la vida sacramental, en la comunión que nos es presentada y a la cual nos quiere invitar, en esa entrega oblativa al padre y en el quedarse expresamente con nosotros en la comunión eucarística. Como lo afirma Mudner “Al creyente se le transmite la salvación, que en su esencia es comunión con Cristo (cf. Jn 15, 1-5), en la generación sacramental (bautismo) por el Espíritu de Dios (1, 13; 3, 5s; 4, 14; 7, 38s; 1 Jn 5, 6ss) a través de la entrega de Jesús a la muerte «por la vida del mundo» y de su representación y aplicación en el don eucarístico (Jn 6, 51c-58), e igualmente a través de la aceptación obediente de la palabra vivificante de Cristo en la fe (5, 24; 6, 63.68; 8, 51). La fe es el camino para la salvación, entendiéndose el acto de creer en forma totalmente existencial, como entrega decidida y radical de la persona entera con todas sus fuerzas al salvador Jesucristo; pues en la teología joánica Jesús es siempre el objeto de la decisión de fe.”

DIMENSION ESCATOLOGICA DEL EVANGELIO DE JUAN

Cristo viene al mundo, enviado del Padre, para que tengamos vida y para llevarnos al Padre viene para introducirnos en la persona de Él y llevarnos al Seno del Padre como está expuesto en el evangelio de San Juan.

Este llevarnos al abrazo eterno del padre tiene su construcción en el aquí y ahora, pero su plenitud la obtendrá en el momento mismo de nuestra resurrección, es un comprender la realidad del más allá, que juan nos presenta como un abrazo eterno, es ser eternamente amado por Dios y amarlo, y no solo a Dios sino también a los hermanos. Como lo expone el profesor Vladimir en el video tutorial.

La escatológica joanica parte desde la realidad el ahora, “la salvación escatológica está vinculada de manera radical y decisiva al salvador Jesucristo, al Logos de vida que apareció ya en el mundo; consecuentemente la salvación y la condenación, la vida y el juicio irrumpen desde el futuro en el presente del tiempo de la fe: «El que no cree, ya está juzgado» (Jn 3, 18); «el que tiene al Hijo, tiene la vida» (1 Jn 5, 12; cf. asimismo Jn 5, 24; 1 Jn 3, 14). Con ello, el «ahora» presente del mundo adquiere un valor especial, único: se trata del tiempo de la decisión irreversible, que entraña la salvación o la condenación” nos lo afirma el Profesor Munder.

Juan presenta una escatológica más radical, que se centra en el misterio escatológico de nuestra fe: Cristo, quien viene a nosotros para llevarnos al padre, para prepararnos una moradas, unas mansiones, en donde habitaremos, es importante afirmar que esta salvación y esta condenación tienen un tinte futurista sino que se realiza en el aquí y ahora, esa salvación debe entenderse como una común unión entre nosotros y el padre, que es la meta por la cual ha sido enviado el logos encarnado, diría Munder “La «salvación» no consiste solamente en el logro de un «entenderse definitivo» (así Bultmann), sino en el misterio de la comunión con Cristo que el Padre otorga y que nos trae la vida, en el permanecer en Cristo. Sin embargo, esto no significa una anticipación entusiasta del futuro o su total desvirtuación; pues, también la teología joánica conoce la existencia de un juicio futuro (Jn 5, 27ss; 15, 6) y de un desarrollo todavía pendiente del don salvífico de la vida por la futura participación manifiesta de los discípulos en la gloria celestial del Glorificado, después de la resurrección de los muertos (cf. 14, 2s; 17, 24.26), y en la visión directa de la doxa sin velos del Cristo glorioso (17, 24)”

CONCLUSIÓN

El núcleo de la teología Joanica tiene como principal protagonista la persona del Jesús vivo, resucitado, El que procede del Padre y que es enviado a los suyos para recogernos y llevarnos nuevamente al padre. Aquel que nos invita a tener vida, pero vida en abundancia.

Nos expresaba en el tutorial el profesor Vladimir que la dimensión Cristológica del evangelio de San juan tiene como consecuencia la Soteriología y que está a su vez es continuada en la escatología. Que las tres dimensiones están completamente encadenas, es decir el misterio del logos enviado, que viene a los suyos para ofrecerles una vida abundante y eterna en una perfecta comunión con el Padre.

A la hora de comprender y acoger este núcleo teológico, se despliega con mayor claridad el mensaje teologal que el autor quiere presentar, es también una invitación a nosotros para acoger este evangelio en nuestra propia vida y desplegarlo teniendo la certeza de esta conformación teológica y derrumbar esas estructuras mediocres que en momentos nos hacemos con una idea netamente devocional.

Es importante también analizar que una de las características más sobresalientes que Juan presenta en el nuevo testamento es precisamente esa concentración cristológica que ningún otro evangelio presenta. Y nos ayuda a comprender que este núcleo buscaba resolver precisamente la problemática, que aun en día puede llegar a ser muy actual, que era sobre la divinidad mesiánica de Cristo. 

  

Trabajos citados

II, S. J. (1987). Jesus el Enviado por el Padre . Roma .
Merchan, V. (2016). Encuentros sincronicos. Obtenido de Teologia Joanica : https://www.youtube.com/watch?v=2SKUQrSLle8
MUDNER, F. ( de de ). Juan, Teologia de Samun. Obtenido de Mercaba : http://www.mercaba.org/Mundi/4/juan_teologia_de.htm


Hno. W.A.C.R.
Ermitaño