Antonio fue egipcio de nacimiento. Sus padres eran de buen linaje y acomodados. Como eran cristianos, también el mismo creció. Como niño vivió con sus padres, no conociendo sino su familia y su casa; cuando creció y se hizo muchacho y avanzó en edad, no quiso ir a la escuela, deseando evitar la compañía de otros niños, su único deseo era, como dice la Escritura acerca de Jacob (Gn 25,27), llevar una simple vida de hogar. Por su puesto iba a la iglesia con sus padres, y ahí no mostraba el desinterés de un niño ni el desprecio de los jóvenes por tales cosas. Al contrario, obedeciendo a sus padres, ponía atención a las lecturas y guardaba cuidadosamente en su corazón el provecho que extraía de ellas. Además, sin abusar de las fáciles condiciones en que vivía como niño, nunca importunó a sus padres pidiendo una comida rica o caprichosa, ni tenía placer alguno en cosas semejantes. Estaba satisfecho con lo que se le ponía delante y no pedía más.
lunes, 9 de enero de 2017
Vida de San Antonio Abad Segundo Capitulo
NACIMIENTO Y JUVENTUD DE ANTONIO
Antonio fue egipcio de nacimiento. Sus padres eran de buen linaje y acomodados. Como eran cristianos, también el mismo creció. Como niño vivió con sus padres, no conociendo sino su familia y su casa; cuando creció y se hizo muchacho y avanzó en edad, no quiso ir a la escuela, deseando evitar la compañía de otros niños, su único deseo era, como dice la Escritura acerca de Jacob (Gn 25,27), llevar una simple vida de hogar. Por su puesto iba a la iglesia con sus padres, y ahí no mostraba el desinterés de un niño ni el desprecio de los jóvenes por tales cosas. Al contrario, obedeciendo a sus padres, ponía atención a las lecturas y guardaba cuidadosamente en su corazón el provecho que extraía de ellas. Además, sin abusar de las fáciles condiciones en que vivía como niño, nunca importunó a sus padres pidiendo una comida rica o caprichosa, ni tenía placer alguno en cosas semejantes. Estaba satisfecho con lo que se le ponía delante y no pedía más.
Antonio fue egipcio de nacimiento. Sus padres eran de buen linaje y acomodados. Como eran cristianos, también el mismo creció. Como niño vivió con sus padres, no conociendo sino su familia y su casa; cuando creció y se hizo muchacho y avanzó en edad, no quiso ir a la escuela, deseando evitar la compañía de otros niños, su único deseo era, como dice la Escritura acerca de Jacob (Gn 25,27), llevar una simple vida de hogar. Por su puesto iba a la iglesia con sus padres, y ahí no mostraba el desinterés de un niño ni el desprecio de los jóvenes por tales cosas. Al contrario, obedeciendo a sus padres, ponía atención a las lecturas y guardaba cuidadosamente en su corazón el provecho que extraía de ellas. Además, sin abusar de las fáciles condiciones en que vivía como niño, nunca importunó a sus padres pidiendo una comida rica o caprichosa, ni tenía placer alguno en cosas semejantes. Estaba satisfecho con lo que se le ponía delante y no pedía más.
Vida de San Antonio abad Primer Capitulo
ATANASIO, OBISPO, A LOS HERMANOS EN EL EXTRANJERO
Excelente es la rivalidad en la que ustedes han entrado con los monjes de Egipto, decididos como están a igualarlos o incluso a sobrepasarlo en su práctica de la vida ascética. De hecho ya hay celdas monacales en su tierra y el nombre de monje se ha establecido por sí mismo. Este propósito de ustedes es, en verdad, digno de alabanza, ¡y logren sus oraciones que Dios lo cumpla!
Ustedes me pidieron un relato sobre la vida de san Antonio: quisieran saber como llegó a la vida ascética, que fue antes de ello, como fue su muerte, y si lo que se dice de él es verdad. Piensan modelar sus vidas según el celo de su vida. Me alegro mucho de aceptar su petición, pues también saco yo provecho y ayuda del solo del solo recuerdo de Antonio, y presiento que también ustedes, después de haber oído su historia, no sólo van a admirar al hombre, sino que querrán emular su resolución en cuanto les sea posible. Realmente, para los monjes la vida de Antonio es modelo ideal de vida ascética.
Así, no desconfíen de los relatos que han recibido de otros de él, sino que estén seguro de que, al contrario, han oído muy poco todavía. En verdad, poco les han contado, cuando hay tanto que decir. Incluso yo mismo, con todo lo que les cuente por carta, les voy a transmitir sólo algunos de los recuerdos que tengo de él. Ustedes, por su parte, no dejen de preguntar a todos los viajeros que lleguen desde acá. Así, tal vez, con lo que cada uno cuente de lo que sepa, se tendrá un relato que aproximadamente le haga justicia.
Bien, cuando recibí su carta quise mandar a buscar a algunos monjes, en especial los que estuvieron unidos con él más estrechamente. Así yo habría aprendido detalles adicionales y podría haber enviado un relato completo. Por el tiempo de navegación ya pasó y el hombre del correo se está poniendo impaciente. Por eso me apresuro a escribir lo que yo mismo ya sé –porque lo vi con frecuencia–, y lo que pude aprender del que fue su compañero por un largo período y vertía agua de sus manos. Del comienzo al fin he considerado escrupulosamente la verdad: no quiero que nadie rehuse creer porque lo que haya oído le parezca excesivo, ni que mire en menos a hombre tan santo porque lo que haya sabido no le parezca suficiente.
Excelente es la rivalidad en la que ustedes han entrado con los monjes de Egipto, decididos como están a igualarlos o incluso a sobrepasarlo en su práctica de la vida ascética. De hecho ya hay celdas monacales en su tierra y el nombre de monje se ha establecido por sí mismo. Este propósito de ustedes es, en verdad, digno de alabanza, ¡y logren sus oraciones que Dios lo cumpla!
Ustedes me pidieron un relato sobre la vida de san Antonio: quisieran saber como llegó a la vida ascética, que fue antes de ello, como fue su muerte, y si lo que se dice de él es verdad. Piensan modelar sus vidas según el celo de su vida. Me alegro mucho de aceptar su petición, pues también saco yo provecho y ayuda del solo del solo recuerdo de Antonio, y presiento que también ustedes, después de haber oído su historia, no sólo van a admirar al hombre, sino que querrán emular su resolución en cuanto les sea posible. Realmente, para los monjes la vida de Antonio es modelo ideal de vida ascética.
Así, no desconfíen de los relatos que han recibido de otros de él, sino que estén seguro de que, al contrario, han oído muy poco todavía. En verdad, poco les han contado, cuando hay tanto que decir. Incluso yo mismo, con todo lo que les cuente por carta, les voy a transmitir sólo algunos de los recuerdos que tengo de él. Ustedes, por su parte, no dejen de preguntar a todos los viajeros que lleguen desde acá. Así, tal vez, con lo que cada uno cuente de lo que sepa, se tendrá un relato que aproximadamente le haga justicia.
Bien, cuando recibí su carta quise mandar a buscar a algunos monjes, en especial los que estuvieron unidos con él más estrechamente. Así yo habría aprendido detalles adicionales y podría haber enviado un relato completo. Por el tiempo de navegación ya pasó y el hombre del correo se está poniendo impaciente. Por eso me apresuro a escribir lo que yo mismo ya sé –porque lo vi con frecuencia–, y lo que pude aprender del que fue su compañero por un largo período y vertía agua de sus manos. Del comienzo al fin he considerado escrupulosamente la verdad: no quiero que nadie rehuse creer porque lo que haya oído le parezca excesivo, ni que mire en menos a hombre tan santo porque lo que haya sabido no le parezca suficiente.
sábado, 24 de diciembre de 2016
FELIZ Y SANTA NAVIDAD
"Les anuncio una gran alegría hoy les ha nacido el Mesías el Salvador"
Feliz navidad y Prospero Año 2017
ESTOY DE MISIÓN
Se alentó la campaña #EstoydeMision que busca dar a conocer los diferentes lugares donde misioneros en todo el mundo estaban desplegando sus talentos y en consecuencia este fue el resultado...
Les deseamos a todos una feliz navidad...
domingo, 18 de diciembre de 2016
LA SOLEDAD Y EL SILENCIO EN LA CIUDAD

Es la 1:40 de la madrugada y acabo
de llegar del paseo con mi perra, una labradora chocolate que no es para
nada amable ni con los perros ni con los humanos a los que no les cae en
gracia. Mientras caminábamos reflexionaba sobre mi vocación y el misterio que
esta envuelve y en especial sobre el sentido que ella tiene para la humanidad.
Me generaba muchas preguntas cada una de ellas
impresas por dudas o quizás temores, otras en cambio ansiosas y llenas de
recuerdos de mi vida, de la personas a la que ame (carnalmente hablando)
otras preguntas me referían a mis amigos, conocidos, personas con las que interactuó…
De repente y como si se tratara del momento más íntimo
en el que me puedo encontrar, mi mente se silencia y mis ojos, oídos y podría decir
tacto se agudizan y comienzo a insertarme en el silencio más profundo que nunca
he estado, en medio de esta selva de cemento, comienzo a experimentar como cada
palpitar de mi corazón se hace concierto con el ruido que viene de afuera, el
frio que invade la ciudad a esta hora, la soledad de sus calles y el tierno
aleteo de los murciélagos mientras devoran un palo de pomas que tiene mi
vecino.
Mientras este tierno concierto de silencios se hace
tierna armonía en mí, comienzo a ir lentamente redescubriendo la tierna llamada
de un buen Dios que agudiza mis sentidos para hacerme experimentar su compañía y
el deseo por el cual me condujo a la soledad.
Es impresionante ver como Dios nos habla en medio de
la cotidianidad, en medio de nuestras acciones diarias, en momentos pasamos tan
preocupados, ansiosos, distraídos que no podemos percibir esa tierna voz de
Dios que nos habla en una flor, en la tierna caricia del novio a su enamorada,
en el paso agitado del deportista, en la velocidad del carro, en la luz de una lámpara,
en el sonido de la música del bar, en la mirada del pobre, del policía, en los
saltos juguetones de los perros, en cada una de estas cosas podemos escuchar a
ese Dios que nos llama día a día.
Vamos tan agitados, tan perturbados en nuestro
diario vivir que prestamos más atención a esas ansiedades que encerramos en
nosotros mismos que no descubrimos que quizás el Señor ya nos están dando las
respuestas en medio de esta soledad que nos conduce al más tierno y profundo
silencio en medio de nuestra ciudad.
Muchos huyen al campo, a las montañas para vivir el
silencio contemplativo, yo por mi parte lo descubro aquí en medio de la bulla
de la ciudad, en medio de los gritos, de los carros, de esta selva de cemento
que nos enseña a valorar que no se trata de ir a buscar a Dios, se trata de que
el ya nos encontró.
Termino esto a las 2:00 de la mañana y solo queda
decirte querido amigo lector que vale la pena, sinceramente, adentrarnos en la
soledad y el silencio que podemos encontrar en medio de la ciudad porque en
ellos sí que nos interpela Dios con fuerza.
Amo al Señor, porque a pesar de mi pecado y
debilidad, me ha regalado el misterio de esta vocación.
Alabados Sean
Jesús y María
Hno. W.A.C.R.
Ermitaño
EL VERDADERO SENTIDO DE LA NAVIDAD

Este es el tiempo mas alegre del año litúrgico, pues nos
preparamos para conmemorar el nacimiento del dulce Señor Jesús, en la mayoría de
los hogares reina la alegría, la felicidad, el compartir y todos se reúnen en torno
a un portal para rezar y elevar dulces cantos llenos de armoniosa paz. Pero ¿y la otra parte de la navidad que es la menos
mencionada? ¿Dónde están aquellos que por muchas causas y razones no están pasando
una feliz navidad? ¿Estas orando por ellos? ¿Estas saciando el hambre de pan,
justicia, alegría de aquellos que no lo tienen?
La navidad, querido amigo lector, solo tiene un verdadero
sentido cuando nos ayuda a salir de nosotros mismos, cuando nos ayuda a
comprender que este es un tiempo privilegiado para salir en busca de los que
son descartados, ¿de qué sirve celebrar una noche buena con tu familia y los
seres que amas si en tu cocina tienes alguna empleada sin pagarle lo justo o no
permitiéndole sentarte a tu mesa con tus invitados? ¿De qué sirve llenar de
regalos a niños pobres, mientras todo el año maltratas a sus padres que son tus
empleados?
La navidad es un tiempo de entrega generosa, de pobreza pues
el mismo Dios así nos lo demuestra queriendo nacer en un establo y compartiendo
con los pobres, la navidad es tiempo de verdad y de auténtico despliegue que
nace de un corazón generoso y solidario.
No podemos ser artesanos de alegría solo cuando estamos en
estas fiestas, el corazón generoso no conoce límites, ni fronteras, ni tiempos…
el corazón generoso se caracteriza por una absoluta donación en todo tiempo y
lugar.
La navidad es pues un tiempo especial eso lo tenemos claro,
pero sería más especial si centramos nuestra mirada en la verdadera navidad
aquella que esta donde están los pobres, los solitarios, los desprotegidos, los
descartados, los menos preciados… la navidad es el recuerdo de que tenemos un
Dios que se complace en el humilde y el pobre, que tiene una atención privilegiada
por el que sufre.
Querido amigo lector en este tiempo de Navidad que estamos
prontos a celebrar yo te invito que hagas un profundo examen de conciencia y
que pienses en como ha sido todo el año y que eso que no ha logrado, que no ha
dado lo comiences a gestar hoy mismo y que cada día, no solo en este tiempo,
luches por que sea una FELIZ NAVIDAD.
Jesús esta pronto a nacer, la liturgia nos lo recuerda día a
día, preparemos el portal de nuestro corazón para que habite el Señor pequeño
en pañales y nos llene de paz y de amor a todos. Pues qué sentido tendría la
navidad si la auténtica navidad es la que ponen a Cristo en el centro de
nuestra existencia.
Alabado Sean Jesús y María
Hno. W.A.C.R.
Ermitaño
sábado, 17 de diciembre de 2016
LA LUCHA DE PODERES EN LA IGLESIA

Muchos hemos podido escuchar en las últimas semanas
de voz del Papa Francisco la fuerte denuncia a las actitudes clericalistas de
algunos clérigos que “enferma a la iglesia”. Muchos en nuestras páginas
compartimos indignados la noticia y algunos más osados denunciaron que en sus
parroquias, diócesis o movimientos esto se ve fuertemente.
Es lamentable y triste ver esta realidad que está
lacerando profundamente la unidad eclesial que nos debe caracterizar y la cual
puede llegar ser más atrayente que miles de discursos bonitos y bien
elaborados. La iglesia ha venido sufriendo mucho a consecuencia de la
fragilidad de cada uno los que hacemos parte de esta familia, la culpa de esto
es que no somos capaces de vencer nuestro propio pecado y nos dejamos llevar
por los impulsos.
El clericalismo que se ha venido denunciando con
tanta fuerza no es culpa exclusiva de los “Curas clericalistas” sabias que tú y
yo también hemos tenido comportamientos egoístas y caprichosos con los cuales
hemos podido desvirtuar o destruir la imagen del Señor que ha querido insertarse
de una manera evangélica en nuestra sociedad.
Muchos laicos que operan activamente en nuestras
parroquias, movimientos apostólicos o grupos de oración ha venido descubriendo
en la iglesia a una familia quienes los acompañan a caminar hacia la santidad;
pero también han podido encontrar en dichos grupos personas que atrapados en su
deseo de aparecer o aparentar se convierten en verdugos de los carismas y dones
de los otros y encierran a la parroquia o al movimiento en una cárcel en donde
solo pueden actuar y pensar como el ¿esto es pastoral? ¿Esto es familia?
En otros preocupantes casos los sacerdotes, religiosos,
obispos no permiten que el laico tenga un protagonismo importante simplemente porque
no es un “consagrado” en algunos casos porque ya han tenido la lamentable experiencia
de algún problema o simplemente porque cree indigno a la persona ¡Esto sí que
lastima la unidad de la iglesia!
Francisco, el Papa, ya no lo advertía en evangelium
gaudium: “Dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas
guerras! En el barrio, en el puesto de trabajo, ¡cuántas guerras por envidias y
celos, también entre cristianos! La mundanidad espiritual lleva a algunos
cristianos a estar en guerra con otros cristianos que se interponen en su
búsqueda de poder, prestigio, placer o seguridad económica. Además, algunos
dejan de vivir una pertenencia cordial a la Iglesia por alimentar un espíritu
de «internas». Más que pertenecer a la Iglesia toda, con su rica diversidad,
pertenecen a tal o cual grupo que se siente diferente o especial”
Esta dolorosa realidad debe interpelarnos a saber
buscar una unidad interna, sin caer en el juego del conflicto que es
proporcionado por el demonio quien busca dividirnos desde adentro para logra su
cometido.
La gracia de Cristo esta de
nuestra parte y nuestra misión y tarea es buscar en todo el servicio humilde y
desinteresado, en momentos recurrir al ocultamiento para que nadie sepa de
nuestras buenas acciones y logremos insertar esa misericordia de vida en
nuestras misiones o como nos diría francisco sobre estos desafíos: “Los
desafíos están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría,
la audacia y la entrega esperanzada. ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!”
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